Niqo es un pintor abstracto uruguayo cuyo trabajo se construye a partir de la superposición, la tensión y la interrupción controlada. Sus obras se desarrollan mediante la acumulación de gestos, texturas y marcas que se cruzan y se contradicen, generando superficies densas donde conviven estructura y caos.
Más que buscar armonía, su práctica se enfoca en el desequilibrio y la fricción. El color no funciona como un elemento decorativo, sino como una fuerza que irrumpe sobre fondos más apagados, generando contraste e inestabilidad.
Su proceso combina construcción y borrado, dejando visibles rastros de capas anteriores mientras otras quedan parcialmente ocultas. Esto produce una sensación de profundidad y movimiento, donde los elementos aparecen, desaparecen y vuelven a emerger en la superficie.
En sus trabajos recientes, comienza a incorporar una mayor edición y síntesis, donde la relación entre saturación y vacío pasa a ser un elemento central de la composición.

